viernes, 28 de noviembre de 2008

el cielo es más azul en las siete tazas

Te conocí una mañana cálida, después de mucha nieve que había caído y había espantado a la mitad de la gente que acampó y pasó penurias por culpa de sus carpas baratas. Uno de los forestines me advirtió: "está segura que quiere quedarse?" Yo asentí, ni muerta me devolvería a la debacle santiaguinaa a hacer nada en un verano que no se volvería a repetir jamasssssss!

Nos quedamos las cuatro mosqueteras en el camping esperando que el tiempo mejorara y pasó. Y podimos ver el cielo azul, azul, y las nubes esponjosas de esas que dan ganas de comerselas y he ahí, estaba, gloriosa, quién más, la cordillera, con finos hilos de nieve que le daban un toque invernal y sobrecogedor. "Valió la pena" me dije y estoy segura que el resto de las mosqueteras pensó lo mismo.

Entre jugo y jugo lo vimos. "Caminatas interpretativas por el sendero de Chile". Bonito. Era la ocasión para conocer como cresta se llamaba esa plantita que siempre habia visto a la orilla del camino y que no tenía ni la más ñoña idea de como se llamaba ni que la cosa esa era nativa. Tonces, nos dirigimos a la caseta, mi "amigui" y yo, siempre listas para las aventuras nuevas sean donde sean, valgan lo que valgan.

Quién nos recibió? Tú. Tu sonrisa y tu actidud de winner, esa que te caracteriza y que te sale por los poros. "Se ven sanitas" dijiste, ya ni me acuerdo a pito de qué o qué porqué si no qué. Pero yo no estaba sana, tenía una herida que hasta el dia de hoy no ha sanado y que no he tenido oportunidad de ir a tratarla al hospital de Quilicura, pero ese es otro asunto.......

Caminamos, y caminamos, y caminamos, y tu hablabas, y caminabas, y nosotros detrás de ti. Tu con tus datos enciclopédicos y yo adivinándolos todos, porque, sí, somos dos par de ñoños y de eso no cabe duda.

Las caminatas se acabaron, compartimos mail, y yo pensé. "me quiero casar contigo!!". Sí, eras el hombre ideal, así de simple y lo seguiste siendo por algunos meses hasta que el enbobamento inicial (ese que siempre me caracteriza y que se pasa rápido) se acabó. Y te empezé a conocer y me caíste bien. Y ya.

Pasaron meses, me pasaron cosas, te pasaron cosas y cosas pasaron out there as usual.

Hasta que algo pasó al mismo tiempo y a los dos. Esa sincronía que nunca entendí porque ocurrió. Fuiste tú? O fui yo? Nunca lo sabré. Ahora estamos acá, hablando sin vernos, sintiendo sin entender, no se tú, pero yo SI estoy sintiendo y no hallo la hora de verte la cara de nuevo y saber si seré la señorita well-behaved y clever que tu esperas que sea o me lanzaré a tus brazos y te daré de esos besos ricos que salen en las películas. O quizás sólo te diga "hola, como has estado", y nos pongamos a hablar del clima o del mundo o de la vida o de tus proyectos, porque de los míos repoco se habla.

Heme aquí esperando ese encuentro. Y tratando de predecir lo que va a pasar, lo siguiente que empezaré a sentir y el paso siguiente que tomarás. Porque yo no lo he decidido aún. Primero tengo que saber que sientes y cual es el origen de esa admiración casi patológica que pareces sentir por mi al expresarte cada vez que te doy un buen consejo o trato de subirte el ánimo. Porque, sí, no lo hago por que soy wena onda o porque me caes bien, lo hago porque me nace, y me nacería hacerte cariño en la cabeza cada noche despues de un día agotador y me nacería decirte "todo esta bien, y lo estará tambien".

De esa manera tu podrías estar seguro por mis palabras que el cielo es más azul en las siete tazas.

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