lunes, 26 de diciembre de 2011

2011

Sentada en el escritorio de mi hermano, escribiendo en su computador estoy. Se llama Roberto, como el chicuelo que ahora me gusta y que no supe que hacer cuando me di cuenta que me había empezado a gustar alguien que no fuera el Pancho Ramirez, aquel que volvió con la polola un día 21 de abril, y cuya noticia me enteré un domingo 22 y lloré mucho, y que termino hace un par de días atrás en este mes de diciembre. El primero de abril, el día en que me mude a mi nueva casa y que abracé a mi mama muy fuerte mientras lagrimas caían de nuestros rostros, pase la noche en Cerro Viejo en Curacavi, y dormí abrazada del mozo toda la noche sin dejar que me tocara un solo pelo, como presintiendo que al final si le daba lo ultimo que me faltaba darle me iba a arrepentir por el resto de mi existencia. E hice bien.

Escucho Time de la película Inception. Hans Zimmer es el único alemán que me cae bien, porque hace música gloriosa. Me acuerdo que vi la película en la casa de mi hermana en Puerto Montt, sentada en el sillón donde el tiempo se detiene. Esa casa fue mi refugio para mi cumpleaños el 27 de junio y albergo mis amarguras. Con bolsas de basura me tire por el volcán y di jugo con mis sobrinos y comí pie de limón y pensé: "y si mi vida no esta en Santiago sino aquí, en el sur?". Por varios meses fue una posibilidad real en mi mente sobre todo cuando pensaba en renunciar de las Americas para el segundo semestre. Luego desperté y me di cuenta que la decisión ya había sido tomada por mi y por el destino. Debía pagar el arriendo. Lo siento.

Mi bici esta en pana. Se le rompió la válvula de la rueda trasera y aun no la he arreglado. Estoy perdiendo plata en el Transantiago, esa que ahorré con las idas y venidas que me pegue de mi depa a Nova, de Nova a mi depa, de mi depa a Macul, de Macul a Nova...La bici me hizo (me hace) sentir que yo tengo el control del tiempo. Me chocaron 2 veces y media y me recague de miedo...pero parece que en esos días la muerte no me amedrentaba. Tal vez de alguna manera la busque aunque parezca ridículo e irrisorio, pero cuando estas con un cuadro depresivo haces cosas que parte de tu cerebro no entiende pero la otra si. Y, si, en ese paso de cebra en Antonio Varas, CASI MUERO, y ahora recién me doy cuenta. Pero que más daba si en ese momento recordaba al traumatólogo decir que tal vez tenía cagado el menisco derecho. Me imagine sin cerro nunca más y eso termino por devastar mi ya alicaído ánimo minado por desavenencias sin palabras con una, o el carácter de mierda de la otra antes de la quetiapina, o el no tener a mi mamá y su indulgencia, o la desilusión por culpa del Pancho, o la frustración que me causaba mi trabajo. La bici es mi compañera incondicional.

Ahora escucho Eternal Flame. Ese tema lo puso Roberto en el auto cuando veníamos de vuelta del Portal Ñuñoa en donde compartimos un grato momento con mis nuevos compañeros de cerro que aparecieron de pura chiripa en mi vida, gracias al ultimo bosque esclerofilo que existe en Santiago: El Panul. Cuando Miguel se etiqueto en el logo del Panul que tenia como foto de perfil y averigüe quien era pensé: "otro a quien cazar, gatita"...pero las vueltas del destino (como dice Mecano) son tan raras y las cadenas causales son tan misteriosas que a veces, solo a veces, me hacen pensar en una mano divina. Llamemoslo fate o propiedad emergente de un sistema dinámico, el punto es que todo eso me hizo conocer a los hermanos Hauyon, a la Danny, a Sergio y al Maury. Ahora me siento preparada para enfrentar de nuevo La Cruz, ese que no me dejo subirlo en enero y que me pide reivindicación. Quiero seguir subiendo cerros hasta que las piernas me digan "basta!". Quiero ser feliz allá arriba y empezar a mirar de nuevo el cielo, como antes lo hacía cuando era adolescente y sentía que no pertenecía aquí. Este año me sentí más que nunca involucrada con mi vida pero creo que necesito un descanso. Quiero compartir el hobby de él. Y quiero que él comparta el mio. Pero esa historia esta recién empezando. Sin desespero.

Este año me quedaron clarisimas mis posturas y creencias. Me di cuenta que no puedo salvar el mundo y que este no cambiara por un par de marchas. Pero me siento tranquila porque no seré de aquellos que se echen y despotriquen que el mundo ya esta hecho mierda y nada cambiara. Yo soy una pesimista empedernida pero eso no me detendrá de luchar por las cosas que creo, llámese por egoísmo o ideología, o simplemente porque cada vez que veo el rostro de mis sobrinos me dan ganas de que vivan en un planeta decente.

Escucho Last Train Home de Pat Metheny. Hace años, pero años que venia buscando este tema y no sabia como cresta se llamaba!!! Hasta que un día Felipe me pidió que porfa colocara un tema. Para mi sorpresa era el tema que nunca había podido encontrar, hasta ese minuto. Para mi eso significó mucho. Y él empezó a significar para mi también. El es otra historia, porque es casado y tiene una bella familia. Creo que son esas ganas de estabilidad que me bajan de repente que me hacen caer en sentimientos disque prohibidos. Me gusta él, y a veces se me torna un poco incomodo el trato, pero ambos nos acostumbramos a que las cosas son como son. Y no hay más.

Se me quedan muchas cosas en el tintero: el divorcio, la artrosis y el corazón, los bellos parajes de Neltume y alrededores y la lucha por no hacer de cada río una central hidroeléctrica, los cacerolazos en mi balcón de Manuel Montt por el conflicto estudiantil, la reunión con Gesterra y la humillación que puede proporcionar un pueblo a un lucrador (si es que existe esa palabra) cuando esta informado sobre un conflicto medio ambiental, el encuentro con mi padre en la audencia y su no-saludo, los múltiples chascos con cabros idiotas en la UDP o las múltiples chivas de los cabros de las Américas, los encuentros hot, los no tan hot, los trekkings aliviadores, el ataque de angustia en Alerce Andino que fue como una señal que este año no lo iba a pasar de maravilla y tantos otros momentos.

Fue un año tan ecléctico, tan adulto, tan iluminador. Mi personalidad masoquista me hace dar las gracias por esta montaña rusa llamada 2011.

Pero no me gustó Fantasilandia, así que no quiero más juegos para el 2012. Sólo quiero estar tranquila dentro de mi ajetreada vida. Quiero que me digan que si, quiero que me diga que lo considerara, quiero ganar la renta que necesito para el crédito y quiero, sinceramente que no se acabe el mundo pero que SI se acabe el como estamos mirando al mundo.

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