Ayer fui a la montaña. Fue una subida ardua, pero por la recompensa valio la pena el cansancio. No lo digo solo por el escenario que tenia en frente de mis ojos (cumbres nevadas, aves en vuelo, aire puro, tierra), sino tambien porque pasaron dos cosas importantes: nos perdimos y yo aprendi a encontrarme.
Si, nos perdimos. Bajamos por un camino alternativo a la ruta original porque era mucho más facil, no tenia hielo ni barro y estaba mas resguardada. Pero por fallas que aun analizo y que son por culpa mia y de mi amigo guia, nos pillo la noche y no pudimos reencontrarnos de nuevo con el camino. Asi que lo mas sano fue llamar a los super simpaticones y guapos superheroes del Socorro Andino y decirles que eramos unos longis y que nos vinieran a buscar para sentir real verguenza frente a tales ilustres personajes. Llamamos a las 7 y media, llegaron a media noche.....y por mientras tratabamos de guardar el calor que no teniamos en el cuerpo y yo, por el contrario, tratando de perderlo, ya que tenia fiebre :S (uta la mina irresponsable)
A la vuelta me reto mucha gente y yo misma. En un simple extravio me di cuenta que no vivo sola y que mis actos tienen consecuencias para los demas. Si. Suena super obvio, pero un a veces lo olvida por completo y se las da de bacan, autonoma e individualista. Pero es solo una ilusion.
Cuando estaba a 2250 metros cerre los ojos, senti el viento en mi cara y deje que las imagenes se sucedieran. Pasaron rostros de personas, eventos, lugares, situaciones...y me di cuenta que no habia porque tener miedo a la incertidumbre, y que de todo lo que me habia pasado (y me seguira pasando) aprendi algo, bueno o malo, util o prescindible.
Mis piernas estan preparadas. Ahora solo falta el primer paso hacia la cumbre...
PD. Quiero casarme con uno montañista seco y jugoso y que pertenezca al SA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
domingo, 11 de julio de 2010
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