Creo que todos tenemos algo de House por dentro. Todos cargamos con algo que tarde temprano no nos deja vivir, no nos deja experimentar ciertas cosas o no nos deja a atrevernos a dar the next step.
Son esas magulladoras internas que no cicatrizan ni con aloe vera ni con baba de caracol. Quedan ahi, siempre, recordandote que la vida es dura, que no hay recompensa sin pelea y que no hay dulce sin probar hiel. (esa ultima frase no me gusto como quedo, pero la dejare igual)
Lo bueno si es que todos igual siguen. Siempre la flecha entrópica hacia el frente. Claro, algunos se quedan medio pegados, si, puede ser, pero la gran mayoria, la sensata hablo yo, mira hacia el frente.
En el fondo, todos somos liciados mentales, solo que nos las arreglamos para conseguir muletas o una silla de ruedas mas que sea y andar.
pd: me hubiera encantado verte una ultima vez, me hubiera encantado que las derrotas no hubieran sido tantas, me hubiera fascinado que hubieran estado TODOS aca, conmigo, en mi casa comiendo pavo y abriendo los regalos. Los amo mucho mi trio de engendros post 90!!!!!!!!!!!!!!
miércoles, 23 de diciembre de 2009
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