Shelagh Little es una mujer cuyo sufrimiento se basa en su incapacidad para tener hijos. Eso lo establece de manera clara en una columna de blogs del New York Times, en la cual, como manera catarquita, expresa su vivencia tanto interna como en su contexto social. Esta atormentada pero resignada mujer establece ciertos conflictos que surgen cuando se tiene el problema de la infertilidad. Y yo quise recoger uno: el dilema de la amistad, en el cual plantea textual que "es desafiante tener amigos con hijos". Expresa que muchas veces no se acostumbra al ritmo de conversacion de aquellas amistades con hijos cuyos tópicos son, en gran nedida, centrados en los hijos, en las vacaciones con los hijos, en las escuelas que tienen que escoger y en temas que podrián parecer tan poco significativos como la elección de una buena silla para autos. Otra cosa que se deriva de lo mismo son aquellas soluciones simplistas que le plantean sus propios amigos con respecto a la adopción, cuando ellos mismos no han vivido esa experiencia y sus hijos los han tenido de forma biológica. Eso y mucho más es lo que a esta mujer le apesta de ser infertil. Inclusive ha pensado en dejar de vivir en el barrio familiar en el que actualmente recide con su esposo e irse a vivir al centro, en un barrio más impersonal.
La alienacion tiene muchas formas pero la peor es la que te hace sentir el otro y, más aun, cuando ese otro es cercano y te tiene estima y afecto. Si ya no es fácil sentirse solo en una ciudad rodeado de gente que ni conoces y que con la cual no te vas a volver a topar de nuevo, imaginense lo angustioso que pueda ser sentirse aleniado entre tus cercanos. A eso le llamo yo discriminación por falta de méritos. Es una discriminación no concenzuada, implícita, casi inconciente e invisible muchas veces. Es esa misma discriminación que uno siente en los asados con tus amigos casados que te preguntan: "y, cuando tu turno?" Que pregunta más idiota, no? Es aquella discirminación que uno siente cuando llega a esas reuniones sociales y no puedes compartir tus puntos de vista porque son meramente teóricos. Y esa barrera virtual e invicible la sientes más que si estuviera hecha con concreto y hormigón.
La gente discrimina, produce alienación en el otro simplemente con el hecho de vivir sus vidas y sus experiencias como las únicas valederas y reales. Y es natural. Somos seres que nos manejamos en un mundo en donde la experiencia es la mejor arma para aprender.
No hay refelxión sobre esto. Porque el fondo del problema esta un poco enraizado en la naturaleza humana per se. Pero no nos dejemos llevar por la falacia naturalista y pongamonos los pantalones que la evolución nos otorgo para cambiar un poco nuestros comportamientos al menos de manera mínima. Sólo pido un poquito más de awareness...conciencia.
sábado, 26 de septiembre de 2009
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