Hace poco empece algo nuevo con alguien, algo incipiente, novedoso, grato y jugoso. Algo que no tiene nombre, aún, o por lo menos eso espero, que sólo sea un "aún". La inseguridad de una hija sin padre sale a flote en estos temas. Y esa incertudimbre me mata, hevimente!
Lo paso extremadamente bien con "él" y me deja con la serotonina en su pick. Pero no atontada, lo cual es ventajoso desde el punto de vista de la imbecilidad inherente en estos casos de "enamoramiento" precoz.
Estoy con la mentalidad liberal y winner de "páselo bien mientras dure", pero no se si sirvo yo pa estas cosas tan étereas, post-modernas y afrancesadas. Preferiría que la cosa tuviera un nombre, por lo menos para mi y sobre todo para él. Del resto, pamplinas saltarinas!
Te quiero re bastante, y creo que mi inconsciente ya te reconoció como el GRAN PELOTA GRAN QUE YO ESPERABA HACE DECADAS, pero mi consciente (y el conciente tb.) se niega a reconocer algo que no ha sido confirmado por una de las partes y explicitado a través del lenguaje.
Y ahora entiendo porque chucha estudie lingüística.
Las palabras son demasiado importantes para mi y más si van acompañadas de acciones, he ahí la prágmatica de la vida y del amor.
domingo, 17 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentario:
ME encanta!
y lo que mas me provoca es decir... señorita ESTO NO TIENE NOMBRE!
Juas..claro, todo esta bien hasta que a alguna de las partes le aprete el zapato, pero oiga diosito nos dio boca, una cosa es dialogar, otra presionar.. despacito por la piedras llegaremos mas lejos y con las patas menos pelaaas
te quiero mucho monga, me gusta como escribes
Publicar un comentario