Cuando uno viaja en avión, la distinción entre cielo y tierra queda perfectamente establecida y es fácil darse cuenta que la tierra es un llano (obviamente con relieve) seudo-infinito que sostiene nuestros pies y recibe nuestros actos y escupitajos.
El cielo, por otro lado, es etéreo, indivisible y atélico.
La duda que me queda con respecto a esta dicotomía es si existe un espacio en el medio donde queden flotando en el aire el alma de los muertos. (Por alma me refiero a la idea intencionada e imaginísta de un otro aparte del muerto mismo. He dejado de ser dualista para convertirme en algo así como una hipócrita materialista que ve lo que ve y no lo que no ve)
Ahora sólo quiero que esta semana se termine luego, y ojala en tus brazos niño jugoso.
jueves, 14 de mayo de 2009
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1 comentario:
lo de niño jugoso es interesante.
muy bien cogni lola.
necesito tomar. a 'er si estre tanto feriado nos ejamos de cogni-investigar (un poco a la fuerza a estas alturas) y echamos la talla a la luz de una aguita mineral.
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